Visto en: Sitio Geek

Un blog sobre psicología y tecnología. O bien, cualquier otra cosa que se me ocurra o considere interesante ;)
Los Niveles del OMG-WTF
Advertencias para bloggers
Los emoticonos en la vida real
Dile NO a las Drogas (Versión Geek)
La mejor explicación de la Web 2.0
Reduce el gasto de tinta de tu impresora
HP Workstation: Original video de HP
En Venezuela, y quizá en otras partes del mundo, se ha visto una proliferación inusitada de algunos subgrupos de esta definición.
Si nos remitimos a las definiciones dadas por el diccionario de la RAE, tenemos que por intelectual se entiende: “Perteneciente o relativo al entendimiento”, “Espiritual, incorporal”, y “Dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras”.
Sin ahondar demasiado en estos conceptos pero tomando en cuenta la idea general que se ve en ellos, en sí un intelectual es alguien realmente interesado en el conocimiento, como un niño al que le gusta descubrir y que busca respuestas a diversas interrogantes, quizá ya respondidas, quizá no. Para mí ser intelectual es un proceso constante, porque el verdadero erudito no le basta con saber algo y ya, prefiere seguir maravillándose a medida que sigue investigando.
Sin embargo, la realidad es que ahora muchas personas a las que llaman (o se autodenominan) “intelectuales” son apenas un conato de esto.
¿Por qué?
Porque en muchas oportunidades vemos a alguien hablando de un tema, con una pose de arrogancia y mirada “conocedora de las ciencias” que cuando la oyes te das cuenta que dice simplemente disparates (tú que conoces el tema, los incautos que no por lo general le miran embelesados) con una seguridad tal que tú te quedas boquiabierto (a) pensando: “¿Cuál es su necesidad de engañarse a sí mismo y a los otros?”
Cierto es que aquí juega un papel fundamental el aspecto social en referencia a la importancia que conlleva que la persona sea aceptada por la sociedad. Cada uno como ser humano busca integrarse a grupos y quiere parecer interesante.
Pero yo creo que aquí se comete el error de hacerlo con las herramientas incorrectas. Así como yo, otros quizá se den cuenta de las aberraciones que dice esa persona y probablemente los demás no callen sino que la dejen en ridículo (no necesariamente en el momento, pero sí hablando a sus espaldas).
Sé que es importante no parecer un ignorante redomado, pero para ello, ¿por qué tener que estresarse intentando aparentar que se es alguien culto, cuando simplemente dicha persona se puede esforzar en serlo realmente?
Evidentemente no es algo que se logre de la noche a la mañana, pero es mejor que ir aparentando ser alguien más, y que de ser descubierto, pueda tener consecuencias desastrosas.
Otra posibilidad en mi país es la de encontrarse con aquellos que son expertos en determinados temas, y se hacen llamar intelectuales, pero de ser cuestionados, atacan sin piedad y no aceptan las réplicas. E igualmente, son aquellos que gustan de incluirse en grandes diatribas, disputándose la verdad entre ellos, hasta que logre salir algún “vencedor”.
El mundo va evolucionando, y no es posible quedarse estancado en unas mismas líneas memorizadas, lo ideal es discernir y escoger aquello que me sirve para enriquecer mi conocimiento. E igualmente, la percepción de una persona es muy diferente a la de otras, y si se está seguro de lo que se sabe, no hay necesidad de enzarzarse en una pelea innecesaria con alguien más para demostrar de alguna manera que lo que se piensa no es algo errado.
Ahora bien, sé que es probable que existan infinidad de estos subgrupos, pero estos que he nombrado son los más comunes hoy en día. Y entonces, ustedes dirán: ¿y cómo es un verdadero intelectual?
Ciertamente, de las personas que he conocido y que puedo decir “si no son intelectuales, son lo más parecido a éstos” se observa una actitud totalmente distinta, te hablan con seguridad en sí mismos, desde luego, pero si se les cuestiona te responden de forma sosegada, sin vacilación e incluso aceptando algún error. Tienen la capacidad de aceptar que no lo saben todo y no está mal que otro les ayude a conocer cosas que quizás daban por comprendidas, incluso cuando ese otro no tiene tantos títulos ni tanta experiencia como ellos. Son aquellos que no les molesta decir “No sé” o si les nombras algo que desconocen, no temen preguntarte “¿Qué es eso? ¿Qué es lo que hace?”. Por lo general, tampoco son mezquinos a la hora de compartir su conocimiento, sino que se regocijan en hacerlo. Y por supuesto, son aquellos que simplemente guardan silencio cuando escuchan a estos seudointelectuales, y sólo se remiten a buscar algún grupo donde valga la pena quedarse y compartir.
En conclusión, lamentablemente ningún ser humano tiene el conocimiento absoluto, y por mucho que alguien quiera vender esa imagen, sabe que no es verdad, y deja de ser libre por estar atado a la angustia de saber lo que se espera de él a raíz de esa imagen que muestra y que tarde o temprano desaparecerá dejando ver todas las deficiencias que siempre estuvieron allí. Un verdadero intelectual necesita estar libre de todas esas cadenas para poder ver más allá y descubrir mucho más, de manera de seguir su camino, en el cual, todo se puede, sólo es cuestión de averiguar el método para hacerlo posible.
¿Qué es ser intelectual?
Las Patologías de las Caricaturas
Post-it Love: Amor de Geeks
Anuncio que cambia cuando lo están mirando
(c) Geek Girl. All Right Reserved.
Blogger Templates created by Deluxe Templates - Design by ChocoTemplates.com